El hombre y su angustia – Félix Franco Oppenheimer

 

Acaso sea yo un sueño desvelado,
absorto en duros cielos fugitivos,
tal vez, sabiéndome, en la trilogía
vital del recuerdo, tránsito herido;
de temprano, los vientos iracundos
me lanzaron al voraz torbellino,
y en la sombra que desea ser alba,
fábula fui de corazón transido,
pero dueño del fuego por la gracia
ganado, en agonía, al rojo vivo,
en la hoguera del dolor calentaba
mariposas, lleno de regocijo,
y una estrella distante, en mí nacida,
me atraía con su alado designio,
para dejarme atado a su sorpresa
en codicia de eternidad, cautivo;
pájaro anhelante de lejanías
bebiendo sin cesar su propio vino.
Y he aquí que una fuente serena existe,
cerrada en suave turbación de lirio,
a la que hay que ir ebrio, sintiendo, un ala
ahondar y un sol quitarnos el latido.
Dios se mira más Dios en esta fuente
poeta con plectro y con su olivo.
Si el corazón en esta fuente no fuera
como un niño a mirarse, cuanto hastío,
habrá en este recuerdo que se hunde
en el tiempo para ser un olvido,
que con rutas y heridas en las manos
sueña hallarse en el sueño confundido.

#LXIII:  Félix Franco Oppenheimer

felix

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