Poema 2 – Camila Charry Noriega

 

La claridad de una palabra

surge del hambre.

No se puede escribir con el estómago lleno,

dice Miller.

Se escribe con la entraña lacerada

en medio de la sed y a la intemperie.

 

Yo escribo en mi casa

que flota entre el humo

y pensando en el hambre que no tengo hoy.

Escribo desde la sed y a la intemperie

aunque no parezca esta geografía

de muebles y de libros un desierto.

 

Un amigo dice que la punzada

es siempre la misma en el estómago

y que la abundancia proviene a veces

de una extraña fiebre

que hace colapsar;

de la impotencia de presentir en las palabras

un más allá que no se alcanza.

 

La exuberancia, no la aridez

y su esquiva sustancia,

también sostiene el poema

aunque las palabras

solo hablen de ellas mismas

y a veces sean simplemente

la imagen de un pozo, una nube

o un símbolo que los años mudarán.

 

De “El libro de los huesos”, 2016

LX:   Camila Charry Noriega

 

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