¿Qué me importa cómo y dónde muera? – Hussein Habasch

 

Pongo la cabeza sobre la roca del olvido

repitiendo, como una estrofa de canción triste, lo siguiente:

Qué importa si muera pobre o más pobre que todos los pobres del mundo

mis niños comen manzana y mastican granos de granada

Y esto es lo que importa.

 

Qué me importa si muera, y luego me despierte para andar solo en mi funeral

Qué importa si nunca me despierto

Mis niños susurran con alegría, como dos amantes

Y esto es lo que importa.

 

Murió Sargon Boulos enfermo en un hospital en Berlín, como si fuera un ángel ebrio que le gustaba pasear en el aliento de la muerte,

como si fuera, siempre, solo.

Murió Kamal Sabti en el sofá de su casa en Holanda, como un príncipe olvidado

Murió Aqil Ali en la acera, como si le crearan para ser el hidalgo de las calles.

Murió Mahmud Breikan por una cuchillada de un asesino ladrón, como si fuera un faro guiando los piratas al oro y dinero de su bolsillo vacío.

¡Entonces qué importa si muera en un bar, discoteca, club nocturno o

sobre los pechos de una prostituta ignorante en una taberna!

Mis niños comen papitas fritas con mayonesa

Y esto es lo que importa.

 

Qué importa si muera ahogado, quemado, asfixiado, machacado, sacrificado o suicidado como mi hermana Sylvia Plath.

Qué importa si muera fusilado en mi cumpleaños como mi hermano Dalshad Miroany, el ángel mágico de Kurdistán.

Qué me importa si muera de hambre, encarcelado, o rendido bajo las ruedas de un tren enredado como Attila Yousef, gemelo de mi alma.

Qué importa si muera acribillado a manos de los tiranos como mi hermano Lorca o ahorcado como mi amigo Hassan Mutlak, Dabada en Bagdad.

Lo que importa es que mi hijo está bien,

y yo siga escribiendo para el abandono, poemas pastoriles,

inspirados por la habilidad de las camareras

y de las siluetas de las lolitas que pasean delante del cristal del café.

Mis niños juegan,

mi hija peina el cabello de su muñeca

mi hijo conduce su triciclo

y esto es lo que importa.

 

Qué importa si muero por un navajazo o una dosis de veneno como mi tío Sócrates

Qué importa si fuera en Atenas, Berlín, Beirut, Londres, Madrid,

O la distinguida Washington,

las ciudades son iguales y la muerte es un perro que recorre los horizontes.  

Mis niños están detrás de un balón parecido a la tierra,

son estupendos

Y esto es lo que importa.

 

Qué importa si muera como mendigo, exiliado, herido o ebrio

mordido por los colmillos de los amigos como todos los poetas

lo que importa es que estoy escuchando a María Callas, mojando mi profundidad

por su ronca voz.

Mis niños duermen inocentemente

y esto es lo que importa.

 

Qué importa si muera mientras voy diciendo barbaridades o remando hacia la locura

O quizás como Cioran, mi amigo, voy tocando las noches y dejando mi destino

en manos del frío y la majadería.

Mis niños sonríen en la cama, y sueñan con aves y mariposas

Y esto es lo que importa.

 

Qué importa si muera o no

Es igual

Mientras la muerte sea la iluminación del alma

Y yo la perdí hace tiempo en los bosques del olvido.

 

Qué importa entonces

Qué importa.

 

-Traducción de Abdulhadi Sadoun

LXI: Hussein Habasch

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